Ley de Bosques

lunes, 24 de septiembre de 2012

Kevin Richardson corazón de León (opinión)



Kevin Richardson , un zoólogo  que vive  en una reserva de vida salvaje cerca de Johannesburgo en Sudáfrica  , ha logrado establecer un increíble vínculo de confianza con los grandes felinos; ya sean hienas,  o los temidos leones que además de ser bellos , también pueden poner en peligro nuestra vida si nos acercamos más de la cuenta a ellos .Sin embargo; Kevin los abraza como si fueran simples gatitos y lo verdaderamente asombroso es cómo estos animales lo respetan y lo quieren como si fuera el jefe de la manada.


No hay dudas de que este hombre tiene un don especial que no todos tenemos, aunque cuando le preguntan sobre el tema , Kevin dice que: “No hay nada especial en ese don que te permite ser aceptado entre los leones, solo fiarse del propio instinto y saber cuando eres bienvenido y cuando debes dejarlos en paz”
Más allá de su capacidad de relacionarse armónicamente con estos animales salvajes, existe algo que no necesariamente debe ser un don o un instinto y  que es ejemplar, el respeto por la vida de los demás seres, porque mientras muchas personas luchan y dejan todo por salvar y rescatar tanto a animales abandonados como a los que están en vías de extinción; otros, sin embargo, recurren al maltrato de animales para la diversión o el entretenimiento, como es el caso de las plazas de toros que con la excusa de lo cultural disfrutan el sufrimiento de esos animales.
Me pregunto. ¿Qué diferencia hay entre el Coliseo Romano de antaño con las Plazas de toro de la actualidad? Creo que solo el tiempo es diferente porque los dos se levantan sobre cimientos de sangre dolor y arena….
Ojalá cada día hayan más corazones de león como Kevin Richardson, y no hace falta convivir con animales, pero sí que los respetemos y que los gobiernos tomen consciencia de la preservación de distintas especies y de su hábitat.
                                                                                                        Susana Torres

viernes, 14 de septiembre de 2012

“Lo que el agua nos dejó” (Opinión)


         Cuando en los años ´80 los azuleños veían cómo el agua empezaba a ganar las calles e inundar las casas, tuvieron que hacer lo que podían con lo que tenían;  sentarse indignados a ver cómo en pocos minutos la corriente se llevaba lo que con tanto esfuerzo llevó construir era impensable. Pese al esfuerzo miles de azuleños perdieron todo.
        Hoy, 32 años después,  ver el miedo a flor de piel de aquellos que alguna vez lo vivieron y de aquellos que por primera vez reflejaban la desolación ante la pérdida y el desamparo frente la inundación genera mucha impotencia y aparecen  interrogantes sobre el porqué de quienes han tenido, y tienen la responsabilidad de cambiar esa situación permiten que nuestra ciudad siga padeciendo las mismas circunstancias.
       Se me hace difícil entender cómo teniendo profesionales capacitados en el tema  no se realicen las obras para poner fin a este drama que sigue destruyendo los hogares de centenares de personas, arrastrando a la deriva no sólo las pertenencias sino las esperanzas de nuestro pueblo que puso su confianza en sus dirigentes.
       Y hablando de dirigentes, con la tragedia también vinieron quienes dicen ser representantes de los argentinos prometiendo obras para tratar de frenar el avance de las aguas Y trayendo frazadas, chapas, zapatillas para los evacuados.

       Señores funcionarios. No queremos que nos curen las heridas después de la tragedia. No es suficiente, queremos que prevengan la enfermedad.
No queremos ni frazadas ni chapas. Queremos que nuestras pertenencias sigan estando seguras, sin el temor de que un día imprevisto desaparecerá por la falta de acción de ustedes, recuerden que prevenir es mejor que curar.
            Eso fue lo que el agua nos dejó, ganas de militar soluciones, ganas de no quedarnos callados. Así lo demostramos los 5.000 azuleños que acudimos a la plaza central para  pedir una solución  y demostrar que un pueblo unido jamás será vencido.

       
Susana Torres

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Inundaciones en Azul provoca desastres en el campo



Durante la última semana de agosto, el partido de Azul y localidades cercanas, en el centro de la provincia de Buenos Aires, sufrieron  la tercera inundación en menos de cuatro meses. 
En agosto de 1913 habían llovido 190 milímetros, lo que marcaba el record histórico del partido, aunque en el mismo mes de este año llovieron 310 milímetros, superando ampliamente esa precipitación histórica.

Vista aérea de la localidad de Azul bajo el agua
En consecuencia se desbordó el arroyo principal que atraviesa la ciudad y todo el distrito de Azul .Esta situación obligó a la suspensión de clases y recolección de residuos y sobre todo, a la auto-evacuación de cientos de personas en el casco urbano y la zona rural.

Desastre en el campo

            El presidente de la sociedad Rural de Azul Santiago Tellerina, aseguró que “Más del 80% de las hectáreas del partido sufrieron pérdidas de diferente magnitud”-detalló además que-“Toda la siembra fina quedó bajo el agua y el escurrimiento de las aguas también produjo mucho daño; las vacas que se encuentran en pleno parto en los campos más bajos de cría están dando a luz en el agua, que en su gran mayoría, de no tener asistencia del personal que trabaja a diario, se ahogan al nacer. Los tambos, en tanto, tienen problemas para retirar la producción de leche diaria, ya que los caminos rurales están destruidos, al igual que las pasturas por el encharcamiento y continuo pisoteo de los animales”.

           Según manifestó el dirigente, la zona rural del distrito más afectada es la ubicada en alrededores de Cacharí, donde se ubican los campos de cría, que es hacia donde escurre toda el agua del partido y la zona.


Piden declarar zona de desastre  agropecuario 
 Los concejales azuleños , por unanimidad, decidieron acompañar al intendente José Inza para que se inicien las gestiones ante las autoridades provinciales para que se declare zona de desastre agropecuario en todo el distrito, ya que las inundaciones produjeron graves perjuicios a los sectores rurales ocasionando pérdidas millonarias.